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¿EXISTE EN MÉXICO?
Muchos Gobiernos niegan que en sus respectivos países exista una persecución en contra de las minorías religiosas que conviven con la mayoritaria denominacional. Es el caso de México, en donde un 85% de la población se declara “católica”, aunque en la legislación está estipulada la libertad relgiosa, al menos en la Carta Magna.
Para el Gobierno Mexicano, existen solamente 3 casos de intolerancia o discriminación religiosa a lo largo de los últimos 3 años. Esto puede ser cierto toda vez que los afectados no denuncian toda la serie de delitos que son objeto una vez que han asumido un papel exclusivamente espiritual del asunto, sin saber que nuestra Constitución consagra garantías individuales para todos los mexicanos, independientemente de sus preferencias religiosas.

BIBLIAS QUEMADAS
Así que, mientras las oficinas del Gobierno sólo han recibido 3 denuncias, la realidad es que en la actual administración se llevan contabilizadso más de 90 casos de persecución, intolerancia y discriminación religiosa, la mayoría en contra de cristianos evangélicos, sobre todo en zonas indígenas del país.
OPINIÓN AUTORIZADA
Glenn M. Penner, autor del libro ”A la Sombra de la Cruz” y representante de VOZ DE LOS MÁRTIRES en Canadá, menciona lo siguiente:
Tuve que tratar este tema repetidamente en respuesta a eventos mundiales y comentarios en algunos blogs que he hecho recientemente. De verdad disfruto este tipo de ejercicio intelectual, porque nos ayuda a refinar nuestro punto de vista en La Voz de los Mártires.
Para definir la persecución es necesario ver la manera en como está utilizado el término en las Escrituras mismas: Las palabras en el griego y el hebreo traducidas frecuentemente como “perseguir”, generalmente tienen un sentido de violencia, agresión y hostilidad, o implican una amenaza. Hay una intención para herir a otro, y conlleva un espíritu hostil y antagónico.
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LIBRO PARA CAPACITADORES
En los pasajes Jer.29:18 y Salmos 71:11-13 “perseguir” implica además la idea de “ir detrás de”. En el griego, la palabra “dioko” y sus derivados en el Nuevo Testamento (Mateo 5:12; Hechos 22:4; 1 Tes. 2:15) textualmente significa “persiguiendo atrás de”, o “echando afuera de” (expulsando de). El término tilipsis significa “oprimir” o “afligir”, puede verlo en Mateo 24:9; Hechos 3:14; 2 Cor, 1:5; 4:10, etc.
Pero, el estudio etimológico (las raíces de las palabras) sirve como base para adelantar un estudio sobre la persecución, en lugar de definir lo que es.
Para muchas personas, la persecución implica violencia extrema, martirio, encarcelamientos, y tortura. Creen que la persecución siempre es la misma, como la que experimentó la Iglesia Primitiva, o la que vivió la antigua Unión Soviética, bajo el comunismo.
Hay que recordar dos cosas: Primeramente, la concepción de estar “perseguido” varía de acuerdo a las circunstancias de cada país, y también a lo largo de la historia.
La persecucion violenta tiende a estar enfocada en areas remotas (en el caso de México generalizada, pero no limitada, sobre todo en comunidades indígenas), donde la tensión religiosa ha existe por varias razones. Se cree que los creyentes de una ciudad tal vez nunca experimentarán la violencia por causa de su fe, mientras que en otros sitios los cristianos sufren golpizas y son expulsados de sus hogares y hasta de sus comunidades.
La segunda, la persecución tiene que ser entendida en su contexto bíblico, lo cual se manifiesta en un espectro amplio, que va de lo ligeramente hostil hasta acciones intensamente violentas, que pueden ser: la burla, restricciones, encarcelamiento, rechazo, aislamiento y hasta la ejecución. Véase Mateo 6:11-12; Lucas 6: 22; 2 Cor. 11:23-29; Santiago 1:2 y otros…
No podemos definir estrictamente la persecución por el nivel del daño que causa o puede causar, o el nivel de hostilidad en que ocurre.
La persecución puede ser mejor definida desde la perspectiva bíblica, como cualquier acción injusta, perpetrada por las autoridades, individuos, o multitudes, en niveles variables de hostilidad, principalmente basada en la religión y dirigida a cristianos, resultando en varios niveles de daño: desde la burla, hasta las restricciones y ciertos tipos de hostigamiento, discriminación, tortura, encarcelamiento, ostracismo, asesinato, y ejecución.
La pregunta que los ministerios, como La Voz de los Mártires, deben hacerse es: ¿en qué punto vemos la necesidad de involucrarnos, cuando escuchamos la palabra “persecución?
Tenemos que ver la persecución tal como la Biblia la ve, dentro de un gran espectro. No forzosamente involucrando violencia física, aunque esté presente. Tampoco quiere decir que todo tipo de persecución debe ser tratada como igualmente grave. Ni que todo tipo de persecución es una violación a nuestros derechos humanos básicos; ser despreciado, odiado, y ridiculizado no precisamente es una violación de nuestras garantías individuales, aunque sean muy desagradables e injustas.
Entender la persecución en el sentido bíblico nos ayuda a incluir la experiencia de los cristianos de Occidente, en lo que “seguir a Jesús” se refiere. Por otra parte, considerar la persecución solamente como una manifestación de actos violentos, nos lleva a concluir que los cristianos de Occidente nunca han sido perseguidos, y que solamente las otras dos terceras partes del mundo cristiano han padecido, o están padeciendo, este fenómeno.
Entendamos que la persecución incluye un espectro más amplio de hostilidades, así se hace más obvio que los cristianos de Occidente en efecto experimentan persecución cuando siguen a Jesucristo fielmente, aunque en menor grado.
Así, los pasajes bíblicos sobre la persecución serán más significativos para nosotros y podremos aplicarlos apropiadamente a nuestra situación actual.
Por ejemplo, varios textos referentes a las promesas para los cristianos que enfrentan persecución tal vez nos parezcan muy lejos de alcanzar, si razonamos que la persecución es sólo sufrir la violencia por causa de Cristo.
Con la poca oportunidad para sufrir de esa manera, ¿como sería posible recibir estas promesas? Al entender la verdadera naturaleza de la persecución, las promesas son más aplicables y nos motivan a una fidelidad mayor a Dios, aún en medio de circunstancias particulares.
Tal entendimiento de la persecución no debe desestimar el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas alrededor del mundo. Pero sí debe ayudarnos a ver el Cuerpo de Cristo como uno solo, y no como una “iglesia perseguida” y una “iglesia libre”. Todos somos la “iglesia perseguida”, y nuestro llamado es alcanzar y ministrar a aquellos que sufren violencia y pérdida, por causa de Cristo, porque todos somos una sola familia.
No hay necesidad de orar sobre si debemos ayudar a nuestros hermanos perseguidos. La pregunta es si entendemos las Escrituras en este sentido, y no si debemos ayudarles.
Aunque no estemos sufriendo juntos, debemos estar unánimes con los que están sufriendo.
Desde esta perspectiva, la persecución puede ser mejor definida como cualquier acción injusta, perpetrada por las autoridades, individuos, o multitudes, que tiene diferentes niveles de hostilidad, principalmente basada en la religión y dirigida en contra de cristianos, resultando también en varios niveles de daño: desde la burla, hasta las restricciones, pasando por la discriminación, tortura, encarcelamiento, ostracismo, asesinato, y ejecución.
La persecución de cristianos es cualquier hostilidad o agresión, como consecuencia de su identificación con Cristo, incluyendo sentimientos de agresividad, actitudes, palabras, o acciones que dañan parcial o permanentemente al individuo.
La persecución surge como respuesta a la diferencia de creer lo que cree un cristiano, lo cual no tolera el perseguidor.
Habrá circunstancias donde es difícil determinar si existe una situación de persecución o sólo hay un sufrimiento por otros motivos y no precisamente religiosos, entonces habrá que preguntarse si el o las personas tuvieron otras creencias religiosas antes de aceptar el cristianismo, o si sólo cambiar su religión como la de la mayoría de su comunidad mejoraría su situación, y entonces sufren específicamente porque son cristianos.
Sin la respuesta es un “sí”, entonces sabremos que estamos frente a un caso de persecución.
CAPACITACIÓN PARA AMÉRICA LATINA
El autor de estos conceptos, Glenn M. Penner, ha invitado al pastor Daniel Celis, de la Iglesia Cristiana Congregacional de México, para que reciba la capacitación necesaria en este sentido y desarrolla una estrategia de Voz de los Mártires México en casos de persecución religiosa , tomando como modelo las circunstancias que se viven en este páis y en Colombia, apoyando así a las personas que viven casos de persecución religiosa.
El pastor Celis ha apoyado el trabajo misionero de Voz de los Mártires desde el 2004 y actualmente es Asociado Honorario y Consejero en este ministerio nacional.
Cabe señalar que Penner está recibendo un tratamiento médico muy agresivo, pues lucha contra el cáncer en Canadá, aunque dice estar dispuesto a continuar con su labor de capacitación aún bajo estas circunstancias, por lo que le invitamos a orar por él y por su familia.
VOM Asesora @ May 16, 2009
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